¿Quién es Josep Smith?

A veces yo también me pregunto quién soy. Lo fundamental, ya lo sabes, soy agente especial del FBI, la élite de la policía estadounidense, y vivo en Miami. Los agentes especiales tenemos mucho prestigio, ¿te acuerdas de Clarice Starling, aquella chica de El silencio de los corderos? Pues lo mismo pero más crecidito aunque a veces mis objetivos, como le pasaba a mi compañera, están algo mal de la cabeza. Quizá te acuerdes menos de ‘Chip’ Hardesty que, disfrazado de James Steward, nos contaba la historia del FBI en una estupenda película de 1959.

Solo Diana es capaz de pronunciar bien mi nombre, puede que en la vida real no me llame así. En el FBI no gustaría nada que una amiga mía se dedicara a desvelar procedimientos de la Oficina, asuntos íntimos que forman parte de secretos de sumario… pero Josep está bien y todo lo demás también es real. Los más jóvenes no os acordaréis de la Brigada Lincoln, que algo tiene que ver con mis ancestros y mi nombre de pila, tan extraño para alguien de Miami. En otro rincón de esta página os lo explico.

Como estas incógnitas no las vamos a resolver ahora, vayamos a otros aspectos importantes: nací en esta ciudad hace cuarenta y tantos años, aquí estudié Derecho, digámoslo, con brillantez, soy padre de Olivia, una preciosa niña, que se va haciendo una mujercita y a la que veo menos de lo que me gustaría aunque mi relación con su madre es cordial. También persigo criminales, claro. Aparte de eso, toco mal el piano, cocino fatal, juego al golf los domingos que puedo pero tengo un hándicap de principiante y, de vez en cuando, quedo en algún bar con mi amigo el periodista Richard Parker.

Mi relación con las fuerzas del orden viene de antiguo. Cuando terminé en la Universidad, algún tipo de vocación me llevó a presentarme a las pruebas para ingresar en la policía del Condado de Miami-Dade. Esta no es la que, en España, se llamaría «de proximidad», esa depende del ayuntamiento. Ahí trabaja mi amiga Diana Rusvel. Otro día os cuento cómo funcionan las policías en Estados Unidos. El FBI, ya sabéis, se dedica a delitos federales. Atentados, secuestros, falsificación de moneda… y otros cometidos en distintos estados.

En la policía de Miami-Dade me asignaron a Homicidios y, la verdad, no se me daba mal. Capturé a muchos malos gracias a combinar mucho trabajo y mucha intuición. Ah, también he cuidado mucho las relaciones con los compañeros. Eso sí, siempre me he adaptado mal a las rutinas y los protocolos y eso ha obligado a mi familia a soportar mis horarios infernales. Poco a poco, mis sucesivos jefes me fueron ascendiendo hasta que las posibilidades de más ascensos se iban acabando.

Al FBI intenta entrar mucha gente, parece que una persona de cada cien mil que se postula lo consigue, ¡y a mí me vinieron a buscar! ¿No soy afortunado? Accedí a la academia de Quantico por la puerta grande y pude hacer realidad una de las cosas que más me gustan: seguir persiguiendo a los malos y aprender cantidad de cosas que jamás habría imaginado.

Como sabéis, a mi buena amiga María José Elices se le ha ocurrido la peregrina idea de que mi vida y mis investigaciones os pueden ser de interés, al menos, las más importantes. Me cuenta que, poco a poco, en estas mismas páginas, os hará conocedores de algunos casos antiguos, de mi época en la policía del condado.